miércoles, 05 de mayo de 2010

SOY CRISTIANO

SEGUNDA PARTE (Primera Parte - http://aprendismisionero.blogcindario.com/2010/05/00002-soy-cristiano.html)

CLAVES DE LECTURA DEL CRISTIANISMO

1.CLAVES O ESQUEMAS MENTALES

Hemos definido el ser cristiano enAmérica Latina hoy como un seguimiento de Jesús que prosigue su obra liberadoraen un mundo estigmatizado por signos de muerte y anhelante de una vida másplena, y hemos visto que esta definición exige de nosotros un cambio no sólo deactitud sino de mentalidad, una verdadera conversión.

Paramuchos estos cambios en el modo de enfocar el cristianismo resulta sorprendentee incluso contradictorio con el enfoque de la fe que habían aprendido depequeños o hace algunos años. De esta constatación surgen una serie decuestiones: ¿Acaso el Evangelio cambia? ¿No se deberá esta forma deinterpretar la fe a ideologías extrañas al cristianismo? ¿Qué garantíatenemos de que dentro de unos años no deberemos cambiar de nuevo nuestrasformulaciones cristianas? ¿Por qué se habla del ser cristiano en AméricaLatina? ¿Acaso el cristianismo no es igual en todas partes?

Estas preguntas exigen mayorreflexión. Por eso a la primera parte más expositiva y afirmativa, hemosañadido esta segunda parte de cara a una ulterior explicación del por qué de ladefinición del cristianismo como seguimiento de Jesús.

Paracomenzar a clarificar todas estas preguntas hemos de partir de una distinción:una cosa es la fe y otra cosa es la reflexión o formulación que hacemos sobreella. La fe, don del Espíritu, por el cual nos adherimos personal y vitalmenteal misterio de Jesús Salvador, penetra más allá de los conceptos, trasciende lasformulaciones más correctas y nos hace participar de la misma vida deDios. Encambio la reflexión que elaboramos sobre la fe revelada, está siempre marcadapor la cultura, el lenguaje, la época, la situación personal, la forma decomprender la realidad. La misma Sagrada Escritura no escapa a esta leyprofundamente humana. La comprensión y expresión de la revelación de Diosdeparte de los autores bíblicos del tiempo de la monarquía Davídica oSalomónica, no es la misma que la de los escritores sacerdotales que escribendespués del exilio de Israel. La visión sobre Jesús del Evangelio de Marcos esdiversa de la de Lucas, y las dos difieren de la del Evangelio de Juan. Losescritos paulinos poseen unas características propias que los distinguen de losevangelios.

Nodebe pues extrañar que también después, en la historia de la Iglesia posterior,se hayan dado diversas formas de lectura y comprensión del Evangelio. Elmugisterio de la Iglesia vela para que estas lecturas no se desvíen de la rectatradicióneclesial y se ajusten a la Escritura. Pero el mismo magisterio tambiénestá condicionado por la mentalidad de cada época, lo cual no invalida sumisión, que cuenta con la asistencia especial del Espíritu.

Esta misteriosa pero real diversidadhistórica y cultural en la captación de la verdad de fe, no es un fenómenoexclusivo del cristianismo o de ámbito religioso, sino una ley profundamentehumana que, bien entendida, no lleva al escepticismo relativista sino a unabúsqueda humilde y constante de la verdad plena. La humanidad ha de iravanzando hacia una visión cada vez más comprensiva de la realidad. En estecaminar de la humanidad existen una historia del pensamiento, de la ciencia,del arte, y también una historia de la teología o de la reflexión cristiana sobrela fe. Estas historias no son independientes unas de otras, pues la Iglesia noestá fuera de la historia, está inmersa en ella y el cristiano vive con suscontemporáneos la gran aventura de la humanidad.

Por esto mismo, la historia de lateología no se puede separar de la evolución de los sistemas de pensamiento dela humanidad. Esto ayuda a establecer el diálogo entre la fe y los humanismosde cada época y permite anunciar el Evangelio a todas las culturas.

Podemosresumir lo dicho hasta ahora afirmando que nuestra visión de la realidad y porlo tanto también de la realidad de la fe, siempre viene mediada por unas clavesde lectura o esquemas mentales que ofrecen una visión unitaria y sintética denuestra comprensión y valoración de la realidad y de toda nuestra acciónconcreta. Dicha clave de lectura está ligada a la cultura, a la historia a loscondicionamientos económicos, a la psicología personal y a otros muchoselementos. Pero a pesar de las diferencias existentes entre individuo eindividuo, se puede constatar como una cierta unidad general o matriz queunifica la forma de pensar de un determinado grupo en un momento históricoconcreto.

Enmomentos culturales e históricos homogéneos y sin fuertes cambios ni rupturas,estas diversas formas de pensar y valorar, pueden pasar desapercibidas. Pero enmomentos de transformaciones fuertes y rápidas, como el tiempo actual, estasdiferencias se manifiestan, a veces de formas muy conflictivas, en todos loscampos: social, político, artístico, filosófico y religioso. Los conflictos dela Iglesia del pos concilio son un ejemplo claro de estos choques de diferentesmentalidades o esquemas mentales.

Por todo ello puede ser interesante yclarificador el presentar de forma muy sintética las tres claves de lectura delcristianismo que hoy coexisten en la Iglesia y que están ligadas a diferentesesquemas mentales. Todo intento de tipificación es, por su mismasimplificación, un tanto empobrecedor y necesariamente caricaturiza larealidad. Pero tiene la ventaja de ayudarnos a comprender de forma sintética loque en la realidad de cada día se nos escapa en medio de las mil facetasvariables.

Aunque la exposición de los esquemasmentales no puede ser neutra, pues siempre juzgamos desde un esquema concreto yoptamos por uno de ellos, sin embargo deberíamos evitar toda forma dedescalificación ética de otros esquemas. Cada esquema capta parte de la verdady está condicionado a un momento histórico sobre el cual es difícil juzgardesde otra situación histórica.

Estasconsideraciones previas, un tanto abstractas, se clarificarán con la exposiciónconcreta de las tres claves de lectura que vamos a proponer.

2.TRES CATECISMOS

La comparación de tres conocidoscatecismos puede servirnos para ejemplificar tres claves de lectura de la fe.Se trata del Catecismo de Pío X, del Nuevo Catecismo para adultos de Holanda yNuestro Catecismo de Brasil.

2.1. El Catecismo de Pío X, de principios del siglo pasado,responde a la preocupación del Papa por anunciar la fe a los niños y prepararlosde este modo a la Primera Comunión. Se extendió rápidamente por toda la IglesiaUniversal. Comienza con la enseñanza de las primeras oraciones y fórmulas quehan de saberse de memoria. A continuación se presenta, con el método clásico depreguntas y repuestas, las primeras nociones de la fe cristiana: ¿Quién nosha creado? ¿Quién es Dios? ¿Para qué nos ha creado Dios? ¿Cómo se llaman lastres personas de la Santísima Trinidad? ¿Quién es Jesucristo?. . .

Lastres partes del Catecismo corresponden al plan de lo que hay que hacer paravivir conforme a Dios: creer las verdades reveladas por El (Credo), guardar susmandamientos (Mandamientos de la Ley, Preceptos de la Iglesia, Virtudesprincipales), con los auxilios de su gracia, la cual se alcanza por medio del ossacramentos (medios que causan la gracia) y la oración (o medio que alcanza lagracia). Acaba el Catecismo con las Oraciones del cristiano para el día, parala confesión y comunión, la forma de rezar el rosario y de ayudar a misa.

Loque llama positivamente la atención de este catecismo es su claridad, concisióny sentido práctico. Pero sorprende el enfoque individualista de la fe, sunoción más filosófica que bíblica de Dios ("Un Ser perfectísimo, Creador ySeñor de Cielo y Tierra", el poco relieve de Jesucristo en la revelaciónde Dios y en toda la vida cristiana, y la visión meramente instrumental de lossacramentos, como medios para alcanzar la gracia para así cumplir losmandamientos. El mismo método de preguntas y respuestas, aun dirigido a niños,responde a un tipo de mentalidad y pedagogía religiosa muy clásica. EsteCatecismo puede servir de ejemplo a la clave o mentalidad que llamaremostradicional.

2.2. El Nuevo Catecismo de Adultos,llamado comúnmente Catecismo holandés, es de l966, es decir poco después delVaticano II. Fruto de un trabajo colectivo y de una serie de intercambiosrealizados en la Iglesia holandesa, pretende ofrecer un enfoque nuevo de la fepara los adultos, con el fin de poder elaborar después un catecismo para jóvenes.

Sinpreguntas ni respuestas, sin tecnicismos filosóficos o teológicos, es unainvitación a la reflexión. No pretende dar respuestas definitivas, sino queofrece más bien una visión histórica del dogma en el lenguaje existencial delhombre moderno.

Supunto de partida es el misterio del hombre y de la existencia humana: ¿Quiénsoy yo? ¿Qué es el hombre? ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Qué sentido tiene estemundo? Aparece claramente cómo el hombre busca a Dios a través de toda lahistoria y se enumeran las grandes religiones de la humanidad como caminos debúsqueda de Dios. Destaca el camino del pueblo de Israel que culminará enCristo. El Hijo del Hombre y la Iglesia como camino de Cristo, constituyen laspartes básicas de este Catecismo. Finalmente un capítulo sobre el término delcamino: la vejez, la escatología, y Dios Trinidad.

Nonos interesa aquí evaluar cada una de sus afirmaciones (algunas de ellas fueronobjeto de reservas por parte de Roma), sino ver su modo de enfocar la visión dela fe. Llama la atención su sentido antropológico, histórico, comunitario, ybíblico de fe, su apertura al hombre moderno y a los humanismos contemporáneos,y un estilo sencillo y comprensible para el hombre de la calle. Evidentementesu trasfondo cultural, económico y religioso corresponde al de la EuropaCentral de los años 60, y se respira un cierto optimismo, típico del mundoneocapitalista y liberal de aquellos años, bastante alejado de los problemasdel Tercer Mundo. Es un ejemplo representativo de lo que llamaremos la clavemoderna de la fe.

2.3. "Nuestro Catecismo", obra de la Prelatura deSan Félix de Araguaia y de su Obispo Pedro Casaldáliga, es de los años 80.Mantiene el esquema clásico del Catecismo de Pío X: primera parte el Credo,segunda parte la Ley, tercera parte la oración. Pero hay notables diferenciasentre ambos catecismos. Aquí cada tema se realiza en cuatro momentos:explicación del tema, resumen en letra grande para ser memorizado, preguntaspara la reflexión en la comunidad y un momento de oración o alabanza final. ElCredo va glosando el símbolo apostólico, con breves anotaciones que loactualizan para América Latina. Así por ejemplo."Creemos que Dios quierela igualdad y felicidad de todos, creemos que Dios acompaña siempre a supueblo, creemos que la misión de Jesús es hacer presente el Reino de Dios.Creemos en Jesús que ha vencido a la muerte, creemos en el Espíritu Santo lafuerza de Dios en nosotros, creemos que la Iglesia es la continuadora de lamisión de Jesús, creemos que Jesús es fuente de agua viva". En estecontexto cristológico y eclesial se ubican los siete sacramentos. La segundaparte trata sobre la Ley: los diez mandamientos, la Ley del pueblo liberado porDios de Egipto y las bienaventuranzas y maldiciones de Jesús. Finalmente laúltima parte sobre la oración expone el Padre Nuestro y otras oraciones delcristianismo. Acaba el Catecismo con el decálogo del hombre feliz paraaprenderlo de memoria y vivirlo en la vida.

Felizaquel que ama a Dios y vive con fe, atento a lo que Dios quiere.

Felizaquel que descubrió que el verdadero Dios camina con el pueblo y quiere suliberación.

Feliz aquel que comprende que seguir aJesús es vivir en comunidad en unión con el Padre y los hermanos.

Felizaquel que confía en sus compañeros: "el mundo será mejor cuando el pobreque sufre confía en el que es también pobre como él".

Felizaquel que piensa que la vida y el buen nombre de los compañeros valen más quetodo el oro del mundo.

Feliz aquel que ama y respeta a sufamilia: a la esposa, al esposo, a los hijos y a los padres.

Felizaquel que sabe que su dignidad personal es sagrada.

Felizaquel que entiende que la verdadera religión es amar a Dios, como Padre y alprójimo como hermano.

Llamala atención de este Catecismo, junto con su sencillez y pedagogía, su profundosentido evangélico, comunitario y liberador. Hay una constante preocupación porunir Dios y la vida del pueblo. Es un ejemplo de la clave solidaria de la fe.

Estos tres catecismos, nacidos enmomentos históricos y en contextos socioculturales muy diversos, ejemplificandiversas claves de interpretación de la fe, dentro de la tradición eclesial. Enrealidad no sólo los textos difieren, sino el mismo concepto de catequesis, supapel dentro de la comunidad cristiana, sus agentes y su forma de ser llevado ala práctica. Cada Catecismo revela una mentalidad diferente, una visiónpeculiar de la fe, un esquema mental un paradigma, una óptica propia.

3.EXPOSICION DE LAS TRES CLAVES DE LECTURA DE LA FE

Mientrasen Europa se ha mantenido el interés por definir la esencia del cristianismo,en América Latina ha surgido la preocupación por vincular la fe a la realidadconcreta histórica y local, y por descubrir la evolución histórica de la visiónde la fe. Una serie de autores de América Latina (G. Gutiérrez, J.B. Libânio, L.Boff, P. Trigo, etc.) ha ido mostrando la pluralidad de esquemas mentalesexistentes y su repercusión en orden a comprender y vivir la fe.

Lostres esquemas básicos podemos llamarlos clave tradicional o clásica, clavemoderna o secular y clave solidaria o liberadora. Expliquemos los elementosconstitutivos de cada una de estas claves, su origen y sus implicaciones.

3.1. Clave tradicional. En ella predomina una visión objetivay esencialista de la realidad, la cosa en sí misma, independientemente delsujeto. Su esquema está más ligado a la naturaleza que a la historia, a lodogmatico y estático que a lo dinámico y evolutivo, a los orígenes más que alfin. Su visión de la realidad es vertical, jerárquica, jurídica, descendente.Todo el universo mental sigue un orden preestablecido y al igual que el ordencósmico, está regido por unas leyes fijas y constantes, monolíticas yuniformes.

Esteesquema está muy marcado por la sumisión a la naturaleza ante la cual el hombrese siente impotente y mira con respeto sagrado, procurando obedecer en todo elcurso de la ley natural. Esta actitud se traduce también en las relacionessociales: sumisión a la autoridad, a la tradición, a lo establecido, a lasreglas de convivencia, a las costumbres. Así como no se cuestiona el ordencósmico, tampoco el orden social: ambos se consideran sagrados y queridos porDios y vienen a ser expresiones de su Voluntad Divina. El mundo está regido porla Providencia de Dios y la libertad humana se expresa en la aceptación yentrega a esta Voluntad Divina, sin concebirse una postura crítica frente alafamilia, la sociedad o la religión. El mundo divino y sobrenatural es el queda sentido al mundo natural o profano, el cual carece de autonomía y consistenciapropia. Todo debe ser sacralizado para que adquiera sentido.

Hay pues una gran coherencia entre losaspectos culturales, sociales, filosóficos y religiosos de este esquema mental.

Esteesquema mental es típico del mundo agrario, feudal y religioso que prevaleciódurante la Edad Media y configuró lo que se ha llamado la Cristiandad. Estacosmovisión se comenzó a resquebrajar de forma clara en el siglo XV, pero anivel eclesial se prolongó todavía durante siglos. El Catecismo de Pío Xrefleja esta mentalidad, de la que oficialmente la Iglesia católica sedistanció en el Concilio Vaticano II.

3.2.Clave moderna. Desdeel Renacimiento se abre paso en forma clara un cambio de mentalidad que hacíasiglos había comenzado a despuntar. Una serie de hechos enmarcan estaevolución: el progreso de las ciencias que obliga a desacralizar la naturaleza(Galileo) y a operar un giro "Copernicano" respecto a la visiónclásica anterior; la aparición de una ciencia política (Maquiavelo) que intentaindependizarse de la tutela eclesial y busca su propia racionalidad; la Reformacon la afirmación de la autonomía de la conciencia personal frente a laIglesia,etc. Este amplio movimiento irá avanzando con los años: la Ilustración, laRevolución Francesa, la Independencia de Norteamérica y de América Latina y delas antiguas colonias Asiáticas y Africanas, el progreso científico, elcapitalismo económico y la Revolución industrial..., irán configurando unanueva visión de la realidad: secular, urbana, democrática, liberal,pluralista...

De estaclave moderna la persona es el centro. Se ha pasado de una visión objetiva yconsista a otra subjetiva y antropológica. La naturaleza se ha desacralizado yla razón técnica ha transformado el antiguo cosmos mítico en objeto de dominio,de energía y de riqueza. De la mentalidad estática y fixista se ha pasado a unavisión dinámica, histórica, evolutiva, en la que la libertad y la racionalidadinstrumental dominan la materia y enseñorean la historia. El sujeto tomaconciencia de su realidad personal y existencial y rechaza todo dogmatismo,autoritarismo y legalismo. El nuevo sujeto histórico de esta nueva historia esel sector de la burguesía. En este optimismo del progreso de la técnica,florece tanto el individualismo más exacerbado (privacidad, propiedad privada,liberalismo económico), como el deseo de dialogo y de comunidad humana (íntersubjetividad, comunidades de relaciones primarias). También en la esferareligiosa, de la clave moderna surge tanto el ateísmo racionalista (por creerque Dios niega la autonomía humana),como una fe más personal y más comunitaria,que lejos de negar la libertad y la conciencia, la hace más cómoda yresponsable en la historia y en la misma comunidad cristiana.

Dentro del cristianismo, lasiglesias nacidas de la Reforma aceptaron esta mentalidad mucho antes que laIglesia católica, que durante siglos se resistió frente a ella, por verlaligada a peligros dogmáticos y prácticos. Recién en la primera mitad del sigloXX, una serie de movimientos espirituales, pastorales y teológicos (movimientobíblico, litúrgico, patrístico, ecuménico, social), fueron madurando elambiente eclesial, hasta cristalizar en el Concilio Vaticano II. Este Concilio,convocado por Juan XXIII y llevado a término por Pablo VI, representa el pasode la clave tradicional a la moderna en la Iglesia católica. Sus documentossobre ecumenismo, libertad religiosa, diálogo con el mundo moderno, etc., sonsignificativos de este cambio de mentalidad. El Catecismo holandés expresa bienesta nueva sensibilidad humana y eclesial. La resistencia de muchos sectoreseclesiales en aceptar el Vaticano II, es un reflejo de lo profundamentearraigada que estaba, y continúa estando, en muchos católicos la clavetradicional. Por otra parte el retraso de siglos por parte de la Iglesia enaceptar esta nueva clave histórica, ha sido fuente de muchos conflictos ytensión para muchos cristianos, que se sentían dilacerados entre su cosmovisiónhumana moderna y la visión tradicional de la fe que la Iglesia todavíamantenía.

3.3. Clave solidaria. Las grandes revoluciones socialesde principio del siglo y de estas últimas décadas, la irrupción de los pobresen la historia, el clamor de la mayor parte de la humanidad por una vida másjusta y más humana, han hecho aflorar en la conciencia contemporánea ladimensión de lo social, como momento dialéctico de relación entre sujeto yobjeto.

La naturaleza se contempla a laluz de las estructuras sociales, económicas y políticas. También la concienciasubjetiva se ve situada dentro de lo social y lo estructural. Lo económico y lopolítico cobra fuerza, se descubren el influjo del lugar socioeconómico en lamentalidad de los grupos y los intereses de clase. Frente a las injusticias delas estructuras dominantes se busca el proyecto histórico del pueblo, en unalínea más participativa y socializante. El pueblo constituye el nuevo sujetosocial e histórico del momento presente. La esfera de lo religioso no escapa aesta clave de lectura. Para algunos sectores Dios aparece como adormecedor,para que el pueblo se resigne ante el fatalismo de la pobreza; para otros seredescubre la dimensión social y política de la religión de la fe y delEvangelio.

Concretamente dentro de laIglesia católica, las conferencias del episcopado latinoamericano reunidas enMedellín (l968) y Puebla (l979) para aplicar el Vaticano II a América Latina,representan una clara toma de conciencia por parte de la Iglesia de AméricaLatina de esta nueva clave de lectura. La fe es vista desde el ángulo de los pobres,desde la realidad e injusticia de América Latina. Desde la fe, esta situaciónes calificada como pecado personal y social, contraria al plan de Dios.Consiguientemente en esta situación de conflicto, la Iglesia optaprioritariamente por el sector de los pobres, como la forma actual de realizarhoy su tarea evangélica.

Esta clave de lectura halla en elCatecismo del obispo Casaldáliga una expresión concreta. Pero esta visión no sereduce a América Latina, sino que va creciendo sobre todo en el Tercer Mundo yen los sectores más explotados de los países del Norte. Esta clave, por susimplicaciones sociopolíticas, produce amplias sospechas y reticencias ensectores eclesiales y políticos de todo el mundo. La agresividad del Documentode Santa Fe del gobierno de Reagan contra la Teología de la Liberación, es unclaro exponente de la conflictividad de esta clave solidaria. La misma Iglesiauniversal está todavía lejos de haber aceptado teórica y prácticamente estaclave.

Todo ello aparecerá con másclaridad cuando veamos cómo las tres claves descritas aquí configuran en lapráctica diversas concepciones de la fe en sus capítulos más significativos: Dios,Cristo, Antropología, Eclesiología, Sacramentos, Educación, Praxis social,Pastoral, etc.

4. TRES VISIONES DEL CRISTIANISMO

A partir de cada una de estastres claves se configuran diversas lecturas de la fe. Iremos viendo,sucesivamente, cómo cada clave enfoca los puntos nucleares de la fe cristiana.

4.1. El misterio de Dios.

Dioses visto por la clave tradicionalcomo Ser perfectísimo, eterno, espiritual, trascendente, providente,omnipotente creador de todo, totalmente Otro y diferente de todo lo creado,impasible, incondicionado, inconmensurable, omnipresente, infinito, Causaprimera, Supremo Hacedor y Ordenador del Universo. Sus atributos están máscerca de la filosofía griega y de la Teodicea que de la Escritura y causan laimpresión de gran lejanía de la humanidad. A partir de esta imagen de Dios, lareligión parece guardiana del orden establecido y todo cambio parece atentarcontra la Ley Divina que dirige las cosas a sus fines. Es una imagen de Diosmás ligada al curso de los astros que a la historia.

Indudablemente el misterioTrinitario se proclama abiertamente, pero la visión tradicional de la Trinidades más metafísica que bíblica, acentuando más la esencia de la divinidad que lariqueza de las Personas, y todo el misterio parece más un juego de la lógicaque una revelación cálida y nuclear para la vida cristiana. Basta leer himnos yprefacios trinitarios de la liturgia latina para percatarse de que esta verdadparece en la práctica reservarse a la especulación de unos pocos iniciados.

El concepto mismo de revelaciónse centra en la comunicación por parte de Dios de unas verdades y normas, cuyarecopilación se recoge en la Escritura y en la Tradición eclesial. La Iglesiaes la depositaria de este "depósito de la fe" que elmagisterio eclesial defiende y propone a los fieles para su aceptación. La fees, lógicamente, la aceptación por parte de los fieles de estas verdadesreveladas por Dios y enseñadas por la Iglesia. Hay un predominio de lointelectual sobre lo vital, de lo autoritario sobre lo comunitario, de lodogmático inmutable sobre lo histórico, de la doctrina recta sobre la práctica.Llama la atención en esta visión de Dios el papel tan poco relevante de Jesúspara nuestra comprensión de Dios. También la Escritura se concibe como escritapor los autores bíblicos gracias a una inspiración en forma de dictado desdearriba. Estamos lejos de las modernas reflexiones sobre tradiciones bíblicas,géneros literarios, historia de las formas, etc.

La clave moderna tiene una visiónprofundamente bíblica de Dios: es el Padre de Nuestro Señor Jesucristo,revelado por Jesús, el Hijo encarnado. Es Jesús quien ha reveladohistóricamente el misterio de Dios, al hablar del Padre que le ha enviado y delEspíritu Santo que enviará a los Apóstoles. La Trinidad no es una revelaciónpara satisfacer la curiosidad científica, sino un misterio de amor y decomunión, que se revela a la humanidad en la medida en que le hace participar desu misterio: Dios nos revela que es Padre al hacernos hijos suyos, el Espírituse revela como don de amor al difundirse el amor de Dios en nuestros corazones. Jesús se revela como Hijo alhacernos sus hermanos. La revelación de Dios aparece como una realidadhistórica: existe una historia de salvación, con diferentes momentos y etapas(Antiguo Testamento, Jesús, Nuevo Testamento) y Dios se comunica con palabras ycon hechos. La Biblia recoge estos hechos salvíficos y su interpretación, y laIglesia es la comunidad capaz de interpretar la Escritura, porque en ellareconoce su propia historia de salvación. Dios es el autor de la Escritura encuanto es el autor de toda la historia de salvación y de la Iglesia, a cuyobien todo se dirige. Pero Dios continúa actuando en la historia, y aunque norevela misterios nuevos diferentes de la gran revelación en Cristo, sí nos hacecomprender cada vez con mayor profundidad la verdad revelada. Los signos de lostiempos nos manifiestan la voluntad y el plan de Dios en la historia, a travésde acontecimientos, aspiraciones y deseos de los pueblos (GS 4; 11; 44). La feno es sólo adhesión a verdades, sino una vida nueva, la participación de lavida de Dios, que en Jesús se nos ha comunicado.

Para la comprensión más adecuadade la revelación, la mentalidad moderna incorpora al estudio de la Biblia y deldogma, los aportes de las ciencias históricas, lingüísticas, sociales,filosóficas, etc., proporcionando así una imagen de la revelación que sin dejarde ser misteriosa es más inteligible y se adapta a la mentalidad del mundo dehoy. Este puede exclamar: ¡Ahora entiendo la Biblia!, repitiendo el título deun conocido libro de introducción a la Escritura.

La visión solidaria se sitúa encontinuidad con la visión moderna, pero acentuando una serie de dimensionespoco resaltadas en la anterior clave. Dios es captado en su revelación en lahistoria de salvación, como el Dios de la vida (Gn), el liberador de pobres yoprimidos cuyo clamor escucha compasivo (Ex), como el Dios que desea se realiceel derecho y la justicia (Profetas). Esta imagen de Dios es la que el mismoJesús nos presenta: un Dios que desea la liberación de los cautivos (Lc 4,l8) y cuyas entrañas se enternecen ante el hijo pródigo (Lc l5). LaTrinidad es un misterio de comunión y participación, un misterio desolidaridad. La revelación de Dios se ordena a la realización del plan de Dios,al Reino. Este Reino es como la prolongación hacia afuera del misterio de solidaridady comunión de Dios: el crear una humanidad fraterna, filial, reconciliada,libre, justa, igualitaria. El Espíritu continúa actuando en nuestra historia, ya través del clamor del pueblo oprimido hace escuchar su gemido y su anhelo deliberación (Rm 8).

La Escritura es la historia delpueblo de Dios en su marcha hacia el Reino y debe leerse desde el mismo pueblo.Los pobres son los primeros destinatarios del Evangelio y aquellos a los quehan sido revelados los misterios del Reino. Desde la solidaridad con ellos, laBiblia alcanza su sentido, que se oculta a los sabios y prudentes de estemundo. Dios es el Dios de los pobres y estos son los que mejor comprenden suReino (Mt 11,25). La fe exige vivir conforme el plan de Dios, practicar lajusticia: "Ya se te ha dicho, hombre lo que es bueno y lo que el Señorte exige: Tan sólo que practiques la justicia que quieras con ternura y teportes humildemente con tu Dios" (Mq 6,8). En el NT esta práctica seconcretará en el seguimiento de Jesús. No basta aceptar verdades correctas, hayque vivir siguiendo a Jesús.

4.2. Jesucristo

En la Cristología tradicional sellamaba el tratado del Verbo Encarnado. Se partía de una noción ya conocida deDios y se aplicaba a Jesús. Puesto que Dios es todopoderoso y omnisciente,Jesús aparece más como un Dios disfrazado de hombre que como un hombreverdadero igual en todo a nosotros, menos en el pecado. Las tentaciones deJesús, sus sufrimientos y fracasos resultaban inexplicables: eran únicamentepara darnos ejemplo, pues en realidad El se mantenía ajeno a todo este mundolimitado y oscuro que nos rodea. Más que revelarnos quién es Dios a través desu humanidad de su vaciamiento, parecía confirmar nuestra idea de un Dioslejano, poderoso demasiado parecido a los poderosos de este mundo.

En esta Cristología tradicional,los misterios de la vida de Jesús contaban poco: todo lo llenaba el problema dela unión personal del Verbo con la humanidad de Jesús, la relación entre laPersona divina de Jesús y sus dos naturalezas. Era una Cristología centrada másdirectamente en los Concilios de la Iglesia que en la Escritura, más metafísicaque histórica, más apologética que positiva.

Por otra parte la dimensiónsalvadora de Jesús quedaba prácticamente reducida al sacrificio de su muerte.La cruz, expiación del pecado de Adán, es la satisfacción infinita que seofrece a Dios para reparar la ofensa infinita del pecado. La muerte de Jesúsnos abre las puertas del cielo y así cada persona puede salvarse después de sumuerte.

Hay una serie de aspectos que noaparecen claramente en esta Cristología: su vida, su doctrina, su Resurrección.Todo se centra en el sacrificio de su muerte expiatoria, entendida desde unamentalidad que refleja los esquemas feudales de la época: el vasallo que ofendea su señor necesita reparar la ofensa, y en el caso de Dios, sólo una Personade igual dignidad divina - el Hijo - puede repararlo. No aparece ningunadimensión liberadora del Evangelio de Jesús que ayude a transformar lahistoria, sino que todo parece reducirse a una salvación individual para laotra vida.

La Cristología moderna está bienarraigada en la Biblia. Parte de Jesús de Nazaret, de su vida, muerte yresurrección, recupera la humanidad de Jesús con todas las limitaciones anejasa la verdadera humanidad. Es Jesús quién nos revela que Dios es ante todoPadre, y también Jesús es quien nos revela la dignidad humana: el hombre eshijo de Dios y hermano de Cristo. La encarnación de Jesús es el Si de Dios almundo y de la historia humana. Desde entonces no hay que buscar a Dios almargen de la historia, sino en la vida humana, en el amor fraterno.

La muerte salvadora de Jesús esfruto de haber asumido la naturaleza humana con todas sus consecuencias hastael final, y su muerte da sentido al misterio oscuro de nuestra muerte. Pero esla Resurrección de Jesús la que clarifica el sentido de nuestra vida y denuestra muerte, y por esto es fundamento de nuestra esperanza. La Resurrecciónde Jesús nos ofrece el modelo de la nueva humanidad, ya que Cristo resucitadoes el Señor de la historia, alfa y omega del universo (GS 22; 32; 45). Es unaCristología más positiva y cercana a la problemática moderna, pero que puedepecar de un excesivo optimismo.

La Cristología solidaria se sitúadentro del enfoque moderno, pero resaltando una serie de aspectos que sedescubren al leer el Evangelio desde un mundo de pobreza y hambre de AméricaLatina: Jesús fue pobre, miembro de un pueblo oprimido, optó por los marginadosde su tiempo y les anunció a ellos preferentemente el plan de Dios, el Reino.Exige conversión para entrar en este Reino de Dios, que es una maravillosaUtopía que subvierte el orden injusto actual y desea construir una humanidadfraterna, filial, libre y reconciliada. Nos revela a su Padre como el Dios delos pobres, los pequeños y sencillos, y promete al Espíritu que llevará atérmino en la historia del futuro. Su muerte no es casual sino consecuencia delos conflictos que su misión y sus opciones provocan en todos aquellos que nodesean que las cosas cambien ni que venga el Reino de Dios. La Resurrección deJesús es el Sí del Padre al camino de Jesús y una gran buena noticia para lospobres y oprimidos de este mundo: Dios quiere la vida y levanta del polvo aloprimido. Pero es una mala noticia para Pilatos, Herodes, Caifás y todos lospoderosos de este mundo. La vida de Jesús, su mensaje, su muerte y resurreccióntienen un profundo contenido liberador. La solidaridad de Jesús con los pobresy su identificación con ellos en el juicio final, hace de los pobres el centrodel nuevo Reino, del que ellos son los jueces escatológicos en el tribunalsupremo de la historia (Mt 25, 3l-45).

Esta clave solidaria,esencialmente bíblica, fundamenta una actitud cristiana de seguimiento de lavida y mensaje de Jesús, a imitación de los apóstoles. Se entendería mal estaclave si se la redujese a una liberación meramente socioeconómica, frutoexclusivo del esfuerzo humano, cayendo así en fáciles y engañosos mesianismosterrenos. Esta clave no olvida las dimensiones de trascendencia, de cruz y degratuidad de la salvación. Jesús no es un simple profeta, ni un revolucionariosocial, sino el Hijo de Dios que ha venido al mundo para que tengamos vida enabundancia (Jn 10,10) y para hacernos libres de toda esclavitud (Jn 8,36) consu vida, muerte y resurrección.

4.3. Antropología

La concepción tradicional llamabaa esta parte de la teología el tratado sobre la gracia. Parte de la creaciónnatural y de la elevación de la humanidad al orden sobrenatural, que en elparaíso terrenal se manifiesta esplendorosamente. De este estado paradisíacoAdán y Eva, por su pecado fueron expulsados, perdiendo la gracia sobrenatural yotros dones. Este pecado de los orígenes de la humanidad constituye la raíz delllamado pecado original, que se hereda a través de la procreación del que elbautismo nos limpia por la gracia de Cristo. Pero aún después del bautismo, elcristiano está sometido a la tentación, al pecado y a la muerte. La vida es unadura batalla, el trabajo del varón y el dolor del parto de la mujer continúansiendo castigo del pecado. El recuerdo de las postrimerías del hombre, muerte,juicio, infierno y gloria, son una continua ayuda para no pecar y salvar elalma, viviendo en una perpetua conversión personal y esperando los bieneseternos del cielo.

Esta visión sostiene un profundodualismo entre el orden natural y el sobrenatural, entre tierra y cielo, entrecuerpo y alma, entre presente y futuro. Su visión de la humanidad se orienta almás allá y posee un sello más individual que comunitario. Todo se mide enrelación con la eternidad, y el compromiso con el presente es poco fuerte.Trabajo, sexo, política, cuerpo, materia, parecen conllevar una carga más biennegativa. Hay siempre una nostalgia del paraíso perdido.

La clave moderna posee una visiónmás positiva e integral de la realidad terrestre y humana. Su visión es másbíblica y existencial. La obra creadora de Dios, que no impide una visiónevolucionista del mundo, culmina en la creación del hombre y de la mujer,llamados a dominar el mundo con su trabajo e inteligencia y a vivir el amorinterpersonal. El pecado original se contempla sobre todo desde una visiónpersonalista: son nuestros pecados personales los que lo actualizan y lo hacenpresente. El paraíso es concebido más bien como la Utopía de futuro para lahumanidad. La misión humana en el mundo se concreta por acercarse a este idealescatológico, los cielos nuevos y la tierra nueva. Mientras tanto, aunque haydesproporción entre nuestro trabajo, es semilla de la nueva humanidad. La graciatodo lo penetra, todo es gracia. Hay una experiencia personal de la gracia. Nose niega el pecado ni la oscuridad de la muerte, perol a muerte y resurrecciónde Jesús son fuente de salvación y de esperanza. Se insiste en la dimensióncomunitaria del pecado y de la conversión ya que se es consciente que el pecadohiere a la Iglesia, comunidad de salvación en nuestro mundo. La visión modernaes fundamentalmente optimista, evolutiva, mira al futuro con confianza y valorala responsabilidad humana en el progreso de la historia, que camina hacia sutransfiguración en Cristo.

La clave solidaria no parte de unideal abstracto de humanidad, sino de la situación inhumana y de muerte a laque se ve sometida la mayor parte de la humanidad: hambre, analfabetismo, pobreza,insalubridad, vida dura y muerte anticipada prematura e injustamente. Estarealidad, opuesta al plan de Dios se debe llamar pecado. El pecado original ypersonal cristaliza en estructuras de pecado, en concreto en el pecado deinjusticia que es el gran pecado de nuestro mundo. Su visión del mundo no esilusoriamente optimista. El pecado produce muerte: desde Caín a la crucifixiónde Jesús, desde los profetas asesinados a los millones de seres condenados hoya la muerte. Sin embargo, desde la fe se recupera la esperanza: Dios quierela vida, el mundo debe ser compartido por todos, Jesús es la Vida verdadera ydesea que la poseamos en abundancia. Su resurrección significa laposibilidad de que la vida triunfe sobre la muerte y la víctima sobre el verdugo,Jesús con su vida y su identificación solidaria con los pobres nos marca laruta: trabajar por la liberación integral de toda esclavitud y de todamuerte, luchar por quitar el pecado del mundo, realizar ya aquí el Reino,anticipar ya en este mundo parcialmente los cielos nuevos y la tierra nueva dela escatología, caminar hacia la comunión y participación plena de todos entresí y con Dios.

Estavisión es colectiva e histórica: tanto la gracia como el pecado tienendimensión histórica. La salvación debe hacerse presente en la historia delpueblo de Dios, llegando así a una experiencia no sólo personal sino históricade la gracia. Es una concepción muy realista de la existencia humana y del pesodel pecado en la historia, pero al mismo tiempo vive la esperanza de un futuromejor, más conforme el plan de Dios, del que el paraíso es el símbolo que debeser anticipado ya aquí. Desde los pobres de este mundo debe comenzar a surgirla nueva humanidad: el Reino de Dios, prometido a todos los que lloran y sufren.

4.4. La Iglesia

La clave tradicional concibela Iglesia en forma de pirámide que se estrecha a medida que se acerca a lacúspide y se ensancha en la base. Es una eclesiología centrada en el poder y laautoridad. Más concretamente, es una Iglesia dividida en dos clases decristianos: el clero o jerarquía y los seglares o laicos. La jerarquía (Papa,obispos, sacerdotes) está consagrada para las cosas espirituales de Dios,mientras los laicos se ocupan de las cosas terrenas, carnales y profanas. En lacúspide de la jerarquía está el Papa que domina sobre toda la Iglesia y sobreel pueblo cristiano. Esta eclesiología clerical destaca también las dimensiones juridicistas e institucionales de laIglesia: aparecen en esta visión clásica de la Iglesia más los aspectosvisibles e históricos que su dimensión de misterio. Es también una Iglesiatriunfalista y gloriosa, en la que las atribuciones del Resucitado han pasado asus representantes jerárquicos. Esta visión de Iglesia, típica de laCristiandad medieval, provocó cismas en el cuerpo de la Iglesia: laseparación de la Iglesia de Oriente, la Reforma... Pero todo ello no sirviómás que para reforzar la eclesiología tradicional, que alcanzará su puntoálgido en el Vaticano I y en la época de Pío XII. Los intentos más modernos deelaborar una teología del laicado, no son más que pequeños remedios parasuperar una situación de alejamiento del mundo, ya imposible de sostener pormás tiempo. El laicado, cuya misión es consagrar el mundo y ser como unaavanzadilla eclesial en el terreno social y político, continúa en esta clave,subordinado al clero, del que es como su brazo ejecutivo.

La clave moderna recupera la dimensión de Iglesiade comunión, olvidada durante algunos siglos, y se define como sacramento desalvación. Frente a la visión anterior eminentemente clerical, la Iglesia seproclama toda ella Pueblo de Dios, constituido por el bautismo y la eucaristía.Frente al juridicismo anterior, la Iglesia moderna descubre su dimensión demisterio o sacramento. Frente al triunfalismo tradicional, la Iglesia ahora seproclama peregrina hacia el Reino y dialogante con el mundo. Esta visióneclesiológica  moderna desemboca en una serie dereformas y medidas que acentuarán las notas del diálogo, la corresponsabilidad,la comunidad: reforma litúrgica, ecumenismo, sínodos, conferenciasepiscopales, consejos pastorales, etc. Esta eclesiología, iniciada en laprimera mitad del siglo XX, culminará en el Vaticano II y en la eclesiologíapos conciliar.

La clave solidaria completa y desarrolla la eclesiología moderna enalgunos puntos. Es una eclesiología liberadora, que quiere ser sacramentohistórico de liberación para los sectores populares y pobres. Quiere destacarque el Pueblo de Dios, que nació en el Éxodo fue un pueblo liberado de laesclavitud y que sólo buscando la liberación del pueblo pobre, la Iglesia puedellegar a ser auténtico Pueblo de Dios. Es una Iglesia que toda ella se orientahacia el Reino de Dios, un Reino que en un mundo dividido por la injusticia,debe ser Reino de Justicia, derecho y libertad. Es una Iglesia encarnada ypresente en el mundo, pero sobre todo en el mundo de los pobres. Es la Iglesiadel Crucificado y de los crucificados de este mundo por el egoísmo del pecado.Quiere ser no sólo Iglesia para los pobres, sino Iglesia de los pobres.

Este tipo de eclesiología, que va creciendo en torno a Medellín yPuebla, se concreta en las comunidades eclesiales de base, nuevos carismas,nuevos ministerios, un nuevo estilo más profético, y también sufre conflictos,persecuciones, y martirio. Desde la solidaridad con los pobres de la tierra,esta eclesiología adquiere una fuerte dimensión evangélica y popular: su opciónprioritaria por los pobres es su nota más característica.

4.5. Sacramentos

Es importante la visión que se tenga de los sacramentos, pues a travésde ellos se ofrece una imagen de cristianismo y de la Iglesia.

Para la clave tradicional los sacramentos son instrumentos de gracia,unos canales a través de los cuales, la gracia que Cristo nos mereció por supasión, se nos comunica a cada uno de nosotros. De ahí proviene su eficaciainfalible, con tal que se pongan las condiciones mínimas necesarias para surecto funcionamiento. El sacerdote es el ministro de estos sacramentos, por serel mediador entre Dios y los hombres. El administra estas fuentes de gracia dela Iglesia. El bautismo de los niños sería el sacramento prototipo: en élaparece la dimensión objetiva de la salvación que Dios nos comunica a través deestos instrumentos de gracia.

La visión sacramental moderna recupera otros aspectos del sacramento: sudimensión simbólica, el encuentro personal con el Resucitado y sobre todo sueclesialidad. Los sacramentos son celebraciones litúrgicas de la Iglesia,momentos fuertes en los que la comunidad eclesial expresa y celebra el misteriopascual de Cristo y el triunfo definitivo de su gracia sobre el pecado. A travésde ellos, no sólo las personas reciben gracia, sino que la misma comunidadeclesial, se va estructurando, como comunidad de Jesús en el mundo. Elsacerdote aparece como representante cualificado de la Iglesia. La eucaristíaes el sacramento principal, ya que gracias a ella la Iglesia se vaconstituyendo como Cuerpo de Cristo. El sacramento presupone fe y opciónpersonal de parte del sujeto que se acerca a la Iglesia. En esta clave moderna,el bautismo de niños, o es cuestionado por algunos, o no se considera como elprototipo de los sacramentos, sino más bien como un caso límite muy peculiar.El ideal sacramental sería los sacramentos de los adultos, donde elloscorresponden a la gracia con su fe y disposición personal. Esta clavesacramental entra en diálogo con el mundo moderno secular y liberal.

La clave solidaria redescubre otros aspectos de los sacramentos: sudimensión profética, el ser símbolos de la Utopía del Reino, la exigencia dejusticia y solidaridad con los pobres, su conexión con el seguimiento del Jesúshistórico. Los sacramentos deben ser símbolos liberadores de una Iglesia que haoptado por los pobres y que desea que haya conexión entre el misterio pascualque celebra toda liturgia y el compromiso cristiano en la vida del pueblo.Tanto la pascua judía, como la pascua de Jesús, son acontecimientos salvíficosprofundamente liberadores. En la liturgia debe resonar el clamor del pueblo yhacerlo llegar a Dios. En esta clave la preocupación principal no es por elproblema de la edad de los que reciben los sacramentos (niños o adultos), sinopor el compromiso que se tiene frente a las estructuras injustas de lasociedad. Esta clave se preocupa por mantener unidos el sacramento del altar yel sacramento del hermano. Evidentemente esta mentalidad se alimenta de laconstante experiencia de miseria, de pobreza y de marginación de las mayoríasde América Latina y del Tercer Mundo.

4.6. Espiritualidad

La espiritualidad tradicional parte del dualismo entre materia yespíritu, parece reducir la espiritualidad a la esfera de lo sagrado, apersonas especialmente consagradas a Dios (sacerdotes y religiosos), a la vidainterior y al cultivo de la belleza del alma. La división entre preceptos yconsejos evangélicos separa a los cultivadores de la perfección (clero, yreligiosos) de los que se contentan con cumplir los mandamientos (laicos). Laespiritualidad es para las élites y grupos selectos, con capacidad intelectualy económica para dedicarse a la contemplación y a la vida espiritual.

La espiritualidad, vista desde la clave moderna, recupera las nocionesde bautismo y Pueblo de Dios, se centra en el don de la caridad y en lacelebración litúrgica. La vocación universal de toda la Iglesia a la santidad yla doctrina de la pluralidad de carismas en la Iglesia, abren las puertas de laespiritualidad a todo bautizado. La perfección se centra en la caridad y sucumbre es el don del martirio. La espiritualidad se debe vivir en el mundo, enel trabajo y en las realidades temporales cotidianas. Surge la espiritualidadlaical y la de la propia profesión.

La espiritualidad solidaria quiere vivir según el Espíritu de Jesús ypor esto mismo se inserta en el mundo de los pobres, escucha su clamor, sesolidariza con sus sufrimientos y aspiraciones, encuentra al Señor en el pobrey vive la experiencia espiritual de la contemplación en la acción liberadora.El pobre evangeliza, obliga a la conversión, interpela y se convierte en lugarespiritual privilegiado. La misma religiosidad popular adquiere un sentidoespiritual: el orar desde los pobres y con ellos, actualiza la inserción deJesús en medio de su pueblo y su experiencia espiritual del bautismo, de la cruzy de su solidaridad con los pobres.

4.7. Pastoral

La pastoral tradicional es la liderada exclusivamente por la jerarquíaeclesiástica y se centra en la instrucción religiosa y moral del pueblo. Basadaen el poder, en la autoridad y en la transmisión dogmática de las verdades dela fe, busca la tutela y la defensa de la fe de los bautizados, más que laevangelización del mundo. Está ligada a un tiempo de sociedad tradicional, másbien agraria y a un mundo homogéneamente cristiano.

La pastoral moderna incluye a los laicos en su tarea misionera. Trabajacon minorías selectas que han de actuar luego, como fermento en el mundomoderno secular y descristianizado. Se orienta al testimonio en la propiaprofesión y en la vida familiar, pero sin cuestionar demasiado las estructuraseconómicas del mundo moderno. Fomenta movimientos apostólicos, bien organizadosy con buena formación, sobre todo en las capas medias de la sociedad. Suespiritualidad no es la de las ascesis y renuncia, sino la valoración de las realidadesterrenas y la presencia anónima del Reino allí donde hay amor y justicia.

La pastoral solidaria, unida al contexto de la pobreza e injusticia deAmérica Latina, une a todos los miembros de la Iglesia comprometidos con lajusticia en favor de los pobres, se orienta a la concientización de lassituaciones de justicia y a la lucha por la liberación. Se dirige al mundo delos pobres, excluidos normalmente no sólo de la sociedad sino también de unaparticipación activa en la Iglesia. A través de comunidades eclesiales de base,cursillos bíblicos, etc., busca evangelizar a los pobres y ser evangelizadospor ellos. Es una pastoral profética y con

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Publicado por aprendismisionero @ 7:46
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